jueves, 30 de junio de 2016

¿El fin justifica los medios?

En el trasegar de los tiempos, ésta es una pregunta que todos los seres humanos, en algún  momento determinado de nuestras vidas, nos hemos hecho. Es muy fácil hacerla a nuestras mentes confundidas, llenas de ambiciones personales, sueños por cumplir e ilusiones inconclusas. Pero, ¿realmente existe una respuesta correcta a este interrogante?

Entre las letras de esta novela, encontrarán a María Ángel, una mujer soñadora y ambiciosa, en la cumbre del éxito. En donde se podría decir que ya no le hace falta nada más, pero quien descubre el sabor amargo del éxito conseguido a toda costa. Ella, descubre que la felicidad no era el éxito de sus sueños materiales. Lo abandona todo. Regresa a sus raíces. Pero se encuentra con historias de vida que la marcan para siempre y la llevan a emprender, por primera vez, un camino motivado por el bienestar social y no individual. 

No es la historia de María Ángel, es la historia de cada uno de esos seres humanos que olvidan que somos seres sociales, que la felicidad no esta en lo material, que es efímera pero consecuente. Es el espejo de las emociones con las que tropezamos al sentirnos víctimas, de las que huímos, de los miedos constantes que nos aquejan al enfrentarnos a situaciones fuera de nuestro control. Es la historia de sanación espiritual de los protagonistas, a quienes les arrancan un ser querido injustamente y quienes toman la decisión de no guardar de rencor, de no ser protagonistas del círculo de la venganza en el que se envuelve la sociedad. Es la historia de quienes decidieron sembrar perdón para construir días mejores.

Escribir esta novela es mi forma de agradecerles a todos ellos, el haberme mostrado que desde que exista un ápice de esperanza, una pizca de voluntad; se puede construir las más maravillosas obras, de las ruinas y los escombros.

Los invito a que acompañen la lectura de esta historia con la plena certeza de que no la escribió una erudita, ni una consagrada escritora, sino una mujer que le apuesta a la sensibilidad del ser humano, que sigue creyendo firmemente en la capacidad de que todos y cada uno de nosotros, somos los creadores de lo que nos rodea.

Con cariño,


Fernanda Cifuentes.

La Autora.

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