Oscuros y penetrantes, se enredan en mis pensamientos cada noche; sin pedir permiso, sin avisar.
Me transportan a ese momento único y maravilloso en el que no existe ni pasado ni futuro, sólo ese instante, perfecto e inverosímil.
Sólo tu y yo, nuestra canción, nuestro ocaso, nuestra noche bajo Orión. Nuestro momento. Nuestro siempre contenido en el tiempo y espacio.
Esos ojos tuyos no son marrones naranjas, pero son los únicos que han logrado ver mi alma.
Te amo de la única forma que se puede amar, con el alma, el espíritu, sin ataduras, porque somos almas libres y nos queremos libres.
Porque un amor que no te corta las alas, es un amor para siempre y éste siempre es sólo tuyo y mio.
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