Y mientras te esperaba, sumida en la ausencia de sonrisas, con ese vacío en el pecho y la frustración de no tenerte. Algo pasó; apareció quien me devolvió la sonrisa, quien me hizo pararme frente al espejo y me enseñó lo valiosa que soy. Mientras te esperaba, te olvidé.
De pronto una noche ya no te dediqué mis insomnios, estaba ocupada conociendo otro cuerpo, otro espíritu. Al llegar el día, ya mis pensamientos no eran para ti, tenían nuevo dueño.
Te olvidé, mientras te esperaba.
Por primera vez supe que mi amor por ti no fue tan grande como pensaba, lo grande era mi terquedad al ver que te perdía, lo grande era mi orgullo femenino herido por tus engaños, pero no el amor que profesaba.
Entendí, por primera vez, que a pesar de tus fallas; creías en mi amor, en mi lealtad. Pero te fallé, porque mientras te esperaba, me enamoré.
Me enamoré de alguien que representa todo lo que un día quisiste ser; todo lo que envidias, todo lo que odias.
No es venganza si así lo crees. Sólo pasó. Cosas del destino. De una fuerza superior a nosotros.
Sorprendentemente te equivocaste al pensar que solo tú podrías fijarte en mí, que solo tú podrías remover mis pasiones.
Mientras te esperaba, te olvidé.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario